Stonewall es la nueva editorial LGTB. Nuestra misión es publicar libros en los que se muestre la experiencia de ser lesbiana, gay, bisexual o transexual y en los que sentirse identificado.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Llegó el gran día

Tal vez no sea muy normal publicar esto en el blog de la editorial, pero a estas alturas me importa bien poco la gente que cuestiona o critica los ejercicios de sinceridad espontánea. Y de manera espontánea, sinceramente, lo que me sale del alma es compartir que estoy un poco asustado. Muy contento, también, pero asustado. Porque hoy, viernes, 9 de septiembre, después de meses de trabajo, es el día del primer acto público de la editorial Stonewall. Hoy se celebra la presentación del libro Títeres, de Mónica Martín.

Después de 14 años en este mundillo que he montado a mi alrededor, donde intento aunar internet y el mariconeo como estilo de vida (o de supervivencia) sin renunciar a esa vena activista tan incómoda que me sale con tanta frecuencia, lo que menos me asusta es la posibilidad del fracaso: siempre está ahí, y en muchas ocasiones se convierte en una realidad que te abofetea. No pasa nada. Uno se levanta, se sacude el polvo, mira hacia delante, toma nota de los errores, suspira... ¡y a otro proyecto! Ya saldrán bien las cosas en otra ocasión, a costa de mucho trabajo, para que alguien salte diciendo "joder, qué suerte tienes". Tampoco me asusta lo de tener que hablar ante un público (precisamente hoy acepté, con la mayor de las alegrías, la invitación para participar como ponente en un evento el mes que viene). Y mucho menos me asusta lo de convocar un evento, cuando llevo organizados y celebrados algo más de cien (no llevo la cuenta exacta, pero puedo calcularlo por encima).

Lo que me da miedo, lo que me asusta, es todo lo demás. Porque en este proyecto yo soy el menos importante y el que menos importa. Sí, es cierto que yo tomo las decisiones, incluyendo qué títulos se publican. Y que soy quien pone la pasta, hipoteca mediante, asumiendo todos los riesgos económicos que entraña una aventura como esta. Pero cada libro que sale a la calle es el fruto del trabajo de mucha gente. De entrada, es el trabajo de una persona que quiere escribir para compartir una historia. Es un sueño hecho palabra y materializado en un puñado de páginas de papel ahuesado editorial a una tinta, formato 15x21 centímetros, con cubierta mate de 300 gramos por metro cuadrado en cuatricomía a una cara con solapas de 7 centímetros. Quien lo ha escrito ha imaginado una historia, la ha hecho crecer en su mente, la ha puesto por escrito, la ha compartido con gente, con sus amigos, con su pareja, que le han hecho sugerencias y le ha dado su apoyo, la ha reescrito, la ha enviado a una editorial con la ilusión de que sea aceptado y poder ver su obra publicada... y luego hay más gente. Hay correcciones, maquetaciones, fotografías, pruebas (¡muchas pruebas!), promoción, distribución... En el proceso desde que se decide publicar un manuscrito (que no sé por qué se sigue llamando así, si lo recibes por correo electrónico en formato Word) hasta que llega a las librerías, hay involucradas decenas de personas que dan lo mejor de sí mismas. Es eso, precisamente, lo que me aterra. Que si esta vez fracaso arrastraré conmigo la ilusión de un montón de gente. Gente que, además, ha confiado en mí. ¡Doble culpa!

Por eso, cuando presentemos esta tarde en Berkana el libro de Mónica Martín, espero que todos los que habeis seguido la creación de esta editorial esteis allí. Que no lo hagais por mí, que sólo soy el editor. Ni por la editorial, que solo es una empresa (vale: mi empresa). Yo acepto esa posibilidad de fracaso, aunque es obvio que es mucho mejor tener éxito, al menos un acierto de vez en cuando. Quiero que lo hagais por toda esa gente que ha puesto su trabajo y su ilusión en este proyecto, y sobre todo por quienes han escrito esos libros con la ilusión de que gente como vosotros pueda leerlos.

Por eso, esta tarde, cuando coja el micrófono y arranque a hablar hecho un manojo de nervios, lo primero que va a salir de mis labios va a ser agradecimiento. Luego vendrá alguna especie de chiste malo (más por liberarme la tensión que por el público, sigamos siendo sinceros) y todo lo demás irá rodado. Porque sé que estaré rodeado de gente maravillosa que ha confiado en este proyecto, que ha confiado en que yo podía sacarlo adelante, y que está apoyando que todo esto sea una realidad y sobre todo que pueda tener un futuro. Estaré rodeado, en definitiva, de gente que se merece un éxito. Espero que todos vosotros, con vuestra presencia, ayudeis a que ese éxito sea realidad.

¡Nos vemos!


Diego Manuel Béjar, director de Stonewall.

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